La historia de la mujer sin vagina
La historia de la mujer sin vagina, aunque suene raro es una enfermedad que se da en pocos casos pero se da. El nombre científico es síndrome de Rokitansky. Ya ven, la vida las sorpresas que depara. Conoszcamos más sobre este caso y sobre el síndrome de Rokitansky
Síndrome de Rokitansky
En medicina, el Síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKHS, las siglas en inglés), agenesia mulleriana o agenesia vaginal, es un cuadro clínico mal formativo debido a trastornos severos en el desarrollo de los conductos de Müllerconsistente en amenorrea primaria en pacientes fenotípicamente femeninas, con ausencia de vagina y útero, pero con ovarios funcionales.
Se refiere a un trastorno congénito en mujeres en las que los conductos de Müller embrionarios no se desarrollan y como consecuencia el útero no está presente en el nacimiento. Esta enfermedad congénita rara, afecta a una de cada 5000 mujeres. El síntoma principal es una amenorrea primaria, es decir, el fallo en la aparición de la menarquia o primera regla del ciclo menstrual.
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El trastorno genético conocido como el síndrome de Rokitansky afecta a una de cada 5 mil mujeres en el mundo y es una condición con la que nacen sin túnel ni funciones vaginales.
La historia de la mujer sin vagina
Esta joven de 27 años, que en aquel entonces vivía en Grecia, fue llevada al hospital por su madre a la edad de 14 años luego de notar que aún no había tenido su primera menstruación, sin embargo, ese día no fue examinada correctamente por los médicos.
A los 16, fue llevada de nuevo al hospital, allí fue examinada de forma rigurosa y los médicos descubrieron que sufría de esta extraña condición de la que fue operada al año siguiente.
La cirugía consistió en crear un túnel vaginal que le permitiera tener relaciones sexuales, sin embargo, luego de una larga recuperación notó que era muy estrecho y cualquier tipo de penetración resultaba dolorosa.
Esto le ha costado tener una relación estable y encontrar una pareja que acepte su condición.
Al año siguiente tuvo que ser intervenida de nuevo para hacer el orificio un poco más ancho y flexible, sin embargo, aseguró que después de 10 años no se ha logrado acostumbrar a su cuerpo.
Durante los primeros años (y, a veces, también ahora) sentía que no valía nada y que no merecía que me quisieran. Esto es algo puede destrozar tu vida y te pone en una situación muy complicada. Tuve depresión, ansiedad y ataques de pánico”.
La joven asegura que aunque es una condición vergonzosa para ella, y que incluso pocos de sus familiares y amigos lo saben, decidió dar a conocer su historia para apoyar a otras miles de mujeres, que como ella, deben afrontar esta condición.
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